
¿Qué tipo de personas arroja objetos, desde la tribuna a la cancha, con la intención de causar daño?
• ¿Qué adjetivo usaría usted para identificar a estas personas?
• ¿Le causa molestia que alguien aproveche el anonimato para hacerlo?
• ¿O no le interesa que pueda haber lesionados por estas agresiones?
Por segunda ocasión en el mes, aficionados inconformes con su equipo, en este caso el Guadalajara, arrojaron diferentes objetos a la cancha ante los resultados obtenidos, primero en el Estadio Akron ante el acérrimo rival deportivo y -ante el castigo impuesto por la Liga mx-, posteriormente en el Monumental Estadio Jalisco ante el Cruz Azul.
Siguiendo el orden cronológico, expondremos primero el caso de un aficionado que el pasado 8 de marzo, al jugarse el Clásico Nacional en la jornada 11 del torneo Clausura 2025, que terminó con empate sin goles, se molestó por las señas hechas -en son de burla- por los jugadores del equipo capitalino, por lo que arrojó una botella de vidrio a un costado de la cancha, cerca de donde pasaban los rivales del chiverío y al romperse, uno de los fragmentos de vidrio lesionó al jugador Kevin Álvarez, al causarle una herida en la pierna izquierda.
Siguiendo el protocolo del caso, una vez que personal de seguridad del inmueble detuvo e identificó al aficionado responsable, se llevó a cabo la denuncia correspondiente en la Fiscalía del Estado de Jalisco.
Además, el personal administrativo del estadio reportó el incidente a la Liga mx para solicitarle que se bloqueara el Fan ID del aficionado para que ya no pueda ingresar al Estadio Akron, con la aclaración de que el veto, que es de por vida, también le impidiese el acceso a los demás estadios del futbol mexicano.
Obviamente, el incidente motivó una investigación de la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol cuya resolución determinó el veto por un partido al Estadio Akron y una sanción económica al jugador colombiano Christian Borja por encarar y hacer señas obscenas a los seguidores de las Chivas Rayadas del Guadalajara, mismas que atentan contra el Fair Play o Juego Limpio.
De acuerdo con lo anterior, ya se pudo constatar que el “aficionado” que lanzó la botella al terreno de juego con la intención de causar daño a un jugador del cuadro visitante, cumplió su objetivo al lesionar al defensor del equipo azulcrema.
Por otra parte, para cumplir con el veto al Estadio Akron, el Guadalajara llevó a cabo su partido de la jornada 13 en el Monumental Estadio Jalisco, donde cayó por 0-1 ante los “Cementeros” del Cruz Azul, resultado que no cayó bien a los seguidores del Rebaño Sagrado, que, con abucheos, despedían a los jugadores del terreno de juego.
Sin embargo, a un ¿seguidor? de las Chivas, su malestar iba más allá para solo manifestarse con abucheos, de ahí que cuando iba el “Chicharito” Hernández con rumbo al túnel que conduce a los vestidores, le arrojó un proyectil de tamaño similar a una piedra de regular tamaño, el cual fue retirado del cemento que sujeta las butacas del inmueble.
Para suerte del jugador emblemático del Guadalajara, dicho proyectil se impactó con la cubierta de acrílico que cubre la banca donde estaban los jugadores rojiblancos y que lleva al túnel de referencia y rebotó al piso, a unos metros de donde se encontraba, precisamente, un elemento de seguridad del Estadio.
En este caso no hubo lesiones que lamentar, sin embargo, el responsable fue señalado por los aficionados a su alrededor y detenido por la policía municipal, la cual procedió a llevarlo a su sede con la intención de levantarle los cargos correspondientes.
Peeero, cuando llegaron a la Comisaría los representantes legales del club, se encontraron con la novedad de que el supuestamente detenido ya no se encontraba ahí porque sus familiares se presentaron ante las autoridades que conocieron del caso, con un certificado médico que señalaba inimputabilidad sobre el susodicho porque padece de sus facultades mentales.
¡Tómala! Así de fácil y así de sencillo.
Aquí, como ya constatamos, el agresor no cumplió con su intención de causar daño a alguien, sin embargo, a un servidor, en lo particular, me preocupa que una persona mal de sus facultades mentales y sin supervisión tenga contacto con otras personas, ya sea en la calle, en lugares públicos cerrados, como cines, teatros, estadios -como es el caso- o tiendas departamentales, mercados, templos, etc., a quienes en un arranque de ira pudiera lesionar gravemente, ya se trate de mujeres, niños o adultos mayores.
Y digo sin supervisión porque es difícil pensar que, si estuviera algún familiar supervisándolo en el estadio el día de los hechos, al agresor no le hubiera sido tan fácil desprender una parte del cemento de la butaca en la que estuviera sentado, sin que su acompañante se diera cuenta.
Entonces, amigos lectores de Ecos del Deporte, después de analizar ambos casos, ¿cuál sería el adjetivo que ustedes utilizarían para identificar a estos agresores?
Inadaptados, pseudo aficionados, desquiciados, resentidos sociales, energúmenos, inconscientes, neuróticos, antisociales, ignorantes, animales -por aquello de que son irracionales-, etc.
Estoy seguro de que a más de un aficionado le incomodaría estar sentado cerca de este tipo de personajes, por lo que en algún momento se levantarían para manifestar su malestar y eso es de agradecerse, pero imaginemos ahora que usted fuera de los que le reclaman su proceder y entonces se percata de que nadie cerca de usted le apoya y prefieren soportar lo dichos y hechos del agresor en lugar de unirse para poner un alto a su injustificable conducta.
Decía mi padre cuando se enfrentaba a este tipo de situaciones: “Es cuestión de principios, pues hay personas que hacen lo correcto y otros que hacen lo conveniente a sus intereses” …
¿Estamos?

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